Federico Jordán entrevista a Javier Mariscal


Entrevista realizada el 15 de marzo de 2012. Agradezco al periodista Livio Ávila su apoyo en dar forma al texto.

Federico Jordán: Javier, ¿qué te apasiona?

Javier Mariscal: El acento mexicano.

FJ: Le Corbusier nos enseñó a educarnos en la mirada de otros. Personalmente, miro una intertextualidad en tu trabajo a autores como Joan Miró, Jim Flora y Saul Steinberg; del Bauhaus al neoplasticismo y nuestra Escuela del Sur. Pero, en tus palabras, ¿en dónde se encuentra el verdadero manantial donde nutres e inspiras tu mirada?

JM: Pues no tengo ni idea, por que no voy al psiquiatra, y no me hago este tipo de preguntas y no estoy de acuerdo con Le Corbusier. Aunque sí es imprescindible aprender a mirar a tu alrededor cada vez más. No solamente hay paisaje urbano, paisaje salvaje, también hay muchos interiores, publicidad, revistas, Internet e imágenes que son la versión, de la versión, de la versión de algo que otros han hecho. Hoy día conoces mejor el siglo 17 a través de una mirada como la de Rembrandt o de Velázquez, o la juventud conoce bien los 60 por que han visto películas, han visto ilustraciones de cierta gente.

Un (Saul) Steinberg nos enseña muy bien a jugar con un lenguaje gráfico, las palabras y los conceptos, que al mismo tiempo viene de una influencia bestial de Picasso y de Klee. Paul Klee es un maestro que enseña a dibujar a toda una generación como Picasso, Matisse, Steinberg y miles de miles más.

Es así como en el cómic es evidente luego de haber leído otros autores y cómo así se solucionan los problemas de lenguaje. Creo que es importante saber observar, copiar, dejarte influir. Recoger con tu mirada lo mejor que tienes a tu alrededor continuamente: películas, publicidad, imágenes procesadas por otras personas y que es un poco como el mismo lenguaje. Cuando voy a México, al cabo de cinco días ya hablo de otra manera porque el castellano de nosotros es muy abrupto y parece que estemos riñendo: ‘¡Qué quiere para comer!’ para un mexicano es como un ‘¿Para qué me riñes?’”.

Y te das cuenta que bueno, (Mariscal empieza hablar pausado) pues que lindo que estamos acá, fíjate que el restaurante, por favor, mesero, vamos a platicar un rato y me explica un poco qué podemos pedir para comer... pues sí señor, pues cómo no, aquí tenemos nuestra especialidad que es el pescado y que le va a gustar mucho. Ah... bueno.

FJ: En Nueva York, encontré en la sala del departamento de Françoise Mouly (directora de arte de la revista The New Yorker), una puerta colgada en la pared y que dice perteneció al estudio de la revista RAW. Sobre la puerta pintaste una escena de personajes en un bar. Cuéntame sobre esta puerta y tu relación con la publicación RAW.

JM: Tuve la suerte de conocer a Artie (Art Spiegelman, ilustrador y compañero de Mouly) y Françoise en los 70. De vez en cuando que yo estaba en Nueva York y estaba en su casa y hubo un momento que me dijo: ‘Mira, ¿pero porqué no pintas esta puerta que es muy fea?

Y pues con RAW desde el primer momento me invitaron a participar ahí y quise saber quiénes eran. Desde entonces tenemos la gran amistad y me ha enseñado siempre otros autores. Pues que aunque los descubras por otra parte y le dices: ‘Mira, Françoise, léete este comic de este tío que está muy bien: Richard McGuire’. ‘Sí, (responde Mouly), éste fue alumno de la Escuela de Visual Arts’: Sabe (Mouly) siempre mucho más que tú y siempre es una fuente inagotable no solo de cariño, también profesionalmente, en su mirada, en su manera de entender y sobre todo de descubrir mucha gente interesante. Te enriquece.

FJ: Varias participaciones con el director de cine Fernando Trueba. ¿Qué te une a trabajar con él en proyectos tan grandes como el largometraje animado de ‘Chico & Rita’?

JM: Lo que nos une es una amistad, primero de que estamos muy contentos de vernos y trabajar juntos. ¡Y de charlar! Y pues de tal o cual manera, ‘Chico & Rita’ fue una excusa para hacer algo juntos, porque había mucha sintonía. Él tiene los brazos que yo no tengo y yo tengo unos que el no tiene.

Entonces es perfecto de que yo, que soy más dibujante, ilustrador, o diseñador, lo tenga para afrontar un proyecto de 90 minutos y que sea una narración que funcione en una película.

Es mucho mejor trabajar junto a alguien que tiene una gran experiencia y aparte tiene una productora, la parte más industrial y de financiación de cómo se organizan las cosas dentro del mundo del cine y cómo se distribuye, presenta en los festivales y todo ese mundo especializado. Pues vas muy arropado y muy tranquilo con Fernando y con su mujer Cristina.

También a ellos les encanta el nivel de profesionalidad que hay en mi estudio y ellos se sienten que estan en buenas manos, que podemos resolver toda esta parte de lenguaje visual dibujado. Yo opino de toda su parte y él de mi parte. Yo no sé cómo se produce una banda sonora y él sabe muchísimo de esto y dirige muy bien el casting de músicos. Yo no sé muy bien como se hace un casting de voces, me cuesta mucho decidir eso, pues cualquiera habla bien. Y en esto él sabe mucho más... O de cómo planificar el guión y cómo hacer ese tipo de encuadres. Ahí a veces peleamos, pero, bueno, menos mal que peleamos un poco.

Trabajar con Fernando es un regalo, una persona muy culta y al mismo tiempo es alguien que valora mi trabajo y me quedo parado, pues yo soy muy crítico en lo que hago. De Fernando se aprende mucho, tiene mucha información y muy buen criterio.

FJ: Sabemos de tu pasión por el dibujo y ahora me sorprende verte trabajar en la iPad o iPhone. Qué bondades aprecias en expresarte dentro de este tipo de tecnología.

JM: Lo mejor es la inmediatez, mayor que encima de un papel, que no es un papel, es un cristal, puedes con los dedos dibujar y hay aplicaciones que puedes realmente trabajar como si fueran acuarelas o... da igual, eso no son acuarelas, pero que te dan muchas posibilidades diferentes: texturas, brochas, transparencias y la inmediatez de poderlo hacer en cualquier lugar, no necesitas un enchufe o una mesa. Puedes hacerlo perfectamente como si estuvieras dibujando en un bloc de notas, tomar apuntes en un aeropuerto, en un viaje te paras en este rincón de Río de Janeiro que me gusta. Lo haces y entonces le aprietas un botón y lo envías inmediatamente a alguien que está en Nueva Zelanda, en China o Hong Kong. Millones de kilómetros y lo recibe inmediatamente y gratis.

No estás pagando un sello postal, metiéndolo dentro de un buzón para que un señor con una Vespa roja lo recoja para llevarlo a la central, de ahí que lo meta en un saco más grande, lo lleven en tren, y luego en avión, y luego etcétera, etcétera, etcétera, como cuando era joven.

Ahora sabes que lo va recibir en unos segundos y que no estás gastando energía. Tiene la bondad de que el que lo recibe, lo recibe enseguida y además se lo puedes enviar a más gente. Tiene esa comunicación directa de cómo enviar una carta o un dibujo a través de correos. Pero no se arruga.

FJ: ¿Usaste el iPad en los apuntes que precedieron a ‘Chico & Rita’ durante tu visita en Cuba con actores en vivo?

JM: No. No existía el iPad entonces. Todo el color viene de trabajar con Photoshop.

FJ: De esos trabajos, story boards, apuntes, ¿surgió el material para usarlo en el cómic que ha salido de ‘Chico & Rita’?

JM: Sí.

FJ: De tu trabajo admiro las formas libres en el dibujo, la exageración, la mutilación, la deformación. Algo que no veo en la estética de ‘Chico & Rita’, pero que, sin embargo, muestra la maravillosa sustancia de tu trabajo.

JM: Más que un estilo, lo que tenía que desarrollar era un sistema gráfico para contar la historia que habíamos escrito y entonces me di cuenta que tenía que ser un estilo más realista y estuve desarrollando códigos gráficos que sean muy fáciles de entender por los animadores y porque es industrial de alguna manera, aunque sea artesanal. No es un estilo donde yo tengo el control por hacer todos los originales, tienes que saber que tiene que pasar a través de muchas manos, que esos personajes se muevan y tengan sentimientos. Hay que darles un tipo de soluciones gráficas para que a ellos les funcione y sobre todo para explicar el guión de la película.

Lo más importante es eso, encontrar un sistema gráfico para explicar eso que quieres explicar.

No que si esto es bonito o es feo, si no que funciona o no funciona para la película. Los colores, la gráfica, el tipo de animación y todo esto está pensado para todo lo que queremos contar aquí. Que el espectador lo pueda entender y se meta dentro de la película.

Me da mucho dolor que ‘Chico & Rita’ en México no se hubiera estrenado al igual que en Colombia, en Chile, en Argentina, países que para mí son primos hermanos. Yo me encuentro igual de bien que en Galicia que en México. Nunca me he sentido extranjero en estos países, sobre todo en México, al que encuentras muy cercano. Te das cuenta que somos mucho más abruptos hablando y que ustedes tienen más formulas y van más tranquilos. Te sientes en tu casa.

A mí me gustaría que los mexicanos pudieran disfrutar de ‘Chico & Rita’.

FJ: ¿Hay futuros proyectos de animación en largometraje dentro de tu estudio actualmente?

JM: Sí.

FJ: 62 años, Javier. ¿Qué has aprendido del arte y el diseño en este tiempo?

JM: Pues no tengo idea, No me hago esas preguntas, no sé si aprendí algo. Yo sé que trato de aprender y estar siempre muy curioso. Me gusta mucho el trabajo de los demás y no sé si he aprendido. Me veo muy limitado simplemente.

Federico Jordan

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